
El ex alcalde, hoy diputado nacional, a horas de su renuncia para abocarse a la labor legislativa, en esta primera entrega considera que su partido debe cambiar el rumbo
A horas de su renuncia a la intendencia de Pergamino para ejercer su cargo como diputado nacional, Héctor “Cachi” Gutiérrez mantuvo una extensa entrevista concedida a EL TIEMPO, que por razones de espacio haremos conocer a nuestros lectores en dos entregas consecutivas, en la cual, fiel a su estilo, no se guarda nada y habla sin tapujos. En esta primera parte aborda, ante la requisitoria, aspectos vinculadas a su alejamiento del cargo, su nuevo rol como legislador y aspectos de la coyuntura nacional, como así también del rol que le cabe a su partido. En la segunda parte, conocerán su idea y su pensamiento sobre cuestiones más ligadas al quehacer de la política local.
El alejamiento
-¿Qué sensaciones cruzan su mente al haber dejado la intendencia tras 14 años de gestión?
-No voy a negar que se siente una sensación de orfandad. En primer lugar porque la construcción que hemos desarrollado durante estos 14 años ha sido relativamente exitosa. Hay un modelo frentista que nos ha permitido administrar con distintas expresiones políticas. Desde el año ‘97 veníamos constituyendo frentes electorales. Y creo que es un valor que hay que preservar. Y en segundo lugar uno cambia metodológicamente. La actividad del Ejecutivo es algo mucho más dinámico. Es una actividad donde se toman muchas decisiones. Algunas más importantes que otras, pero distinta a la actividad legislativa que tiene otros modos, otros tiempos, otras formas de llegar a la sanción de las leyes, obviamente se va a notar el cambio. Pero lo cierto es, y tal cual usted plantea, es una sensación o una decisión mejor dicho, que hacía tiempo había madurado; de hecho la había hecho pública, no era algo que estuviera en secreto.
Y creo que hay etapas en la vida. Aquí se cierra una de esas etapas y se abre una nueva que es la participación en el Congreso de la Nación, y la actividad política en un escalón superior que es la provincia de Buenos Aires.
Quienes nos van a suceder serán tan o mejores que nosotros en la actividad comunal. Pacini es un hombre con quien venimos trabajando hace muchos años codo a codo. Conoce la administración y no me cabe la menor duda que va a ser un excelente intendente porque tiene condiciones para poder hacerlo.
-¿Ya tiene pensado o han decidido con sus pares en la Cámara Baja cuáles serán las comisiones en las que va a trabajar?
-Sí, en temas que me han interesado en esta vida como la educación. Hemos desarrollado en Pergamino una experiencia que me parece muy rica y tiene que ser transferible.
El narcotráfico y la seguridad, son temas que se abordaron en la campaña electoral muy ligeramente y que requieren, tal cual lo decía el presidente de nuestro bloque, Mario Negri, una gran conferencia nacional con los gobiernos de las distintas expresiones, las ONG, las universidades. Expresiones que desarrollen un plan estratégico dirigido a todos los sectores de la sociedad. Lo cierto es que hoy estamos en una guerra contra el narcotráfico.
Y por otro lado, seguramente voy a integrar la comisión de Agricultura, por el entorno, por las entidades, por la política que uno tiene que tener, y como es uno de los factores económicos de la región, la agroindustria. Y me cabe una responsabilidad en ese orden. Y en lo demás voy a trabajar en la actividad política partidaria. No hemos hecho las mejores elecciones en los dos últimos procesos electorales. El radicalismo es un partido que todavía no ha adquirido el dinamismo y la metodología de los tiempos en los que se exige capacidad de respuesta, equipo, diagnóstico; y hacia eso vamos a trabajar y poner un granito de arena en la medida de que la experiencia que hemos tenido en Pergamino pueda ser transferible y aceptada. Obviamente que los cambios en los partidos políticos no son fáciles, son muchas veces resistidos. Hay una lógica de parte de un sector del radicalismo que es la lucha por los cargos legislativos y hay que transformar esto en una lucha por el poder. El Frente Progresista en sus distintas manifestaciones ha ganado seis provincias, retiene once capitales de provincia, y obtuvo el 24% de los votos. Creo que una meta del 30% en el 2015 es una meta posible. Y hay que trabajar en ese sentido. Tenemos candidatos, hay que exhibirlos, acompañarlos y estar junto a ellos; y hay que generar una instancia alternativa en la provincia de Buenos Aires. El Partido Justicialista en sus diversas manifestaciones hace 25 años que gobierna la Provincia y ha tenido sus logros, pero también ha tenido grandes fracasos. Precisamente actividades vinculadas a la seguridad y la educación son parte de la deuda que tiene la democracia con la sociedad bonaerense. Y esto obedece a que el justicialismo no desarrolla planes estratégicos, no tiene visión de futuro, trabaja en el corto plazo y así nos ha ido a los bonaerenses. Mi desafío será éste y dedicaré los próximos años de mi vida política a esta empresa con la tranquilidad que no me voy de Pergamino, me ausentaré por unos días. El territorio no se abandona. Este modelo de construcción que hemos desarrollado y hemos compartido con Omar Pacini nos va a dar la solvencia necesaria para tener un gobierno exitoso para competir en el 2015 seriamente.
-¿Qué observó en Salauati para que encabezara la lista de concejales? Usted dice que no se va a desentender de la política local y de la gestión. ¿Su idea es participar directamente en las decisiones de gobierno o de los aspectos más sustanciales de la política territorial?
-De la política. El gobierno está en muy buenas manos y tiene que haber un corte. Renuncio al Municipio porque entiendo que es una cuestión ética. Hay mucha militancia, mucha vocación, mucha voluntad. Hay sectores jóvenes que se tienen que proyectar.
Y la elección que hicimos con "Pepe" Salauti a la cabeza tiene que ver con lo que la sociedad hoy demanda, que es gestión. La sociedad demanda que quienes sean candidatos tengan conocimiento, percepción y que hayan sido administradores. De hecho la última elección tuvo intendentes como candidatos como lo hubo en otras oportunidades. La sociedad requiere determinadas cualidades en sus candidatos; y Pepe la ha tenido. Cuenta con una gran trayectoria en el campo de la obra pública. Pero además es una persona nueva en la política y esto habla de la necesidad de renovar. Hicimos una excelente elección. A un compañero de otro partido político con el que competimos, le decía: “no es que nos ganaron, es que perdimos nosotros”. Nos ganan cuando la diferencia es grande, y se perdió por una diferencia muy pequeña, lo que significa que el error es nuestro.
-¿El error estuvo en no haber generado políticas más concretas en los pueblos de campaña del Partido?
-Hay tres localidades que entre las Paso y la elección general no hubo incremento de votos. Cuando tenemos otros como Peña y algunos también pequeños, donde hubo un aumento significativo en el número de votantes.
Y eso redundó en el trabajo de la militancia en esos lugares. En segundo lugar hay una percepción del segmento de los jóvenes de 16 a 22 años que han vivido durante estos 10 años a la sombra del kirchnerismo y tienen una fuerte adhesión y creo que va a comenzar a debilitarse atento al giro que está dando el gobierno que se contradice con el relato y habrá que dar allí la discusión política. Hay que esclarecer a la sociedad.
Hay que trabajar mucho más con ese segmento de los jóvenes. No para buscar cuestiones electorales, sino para que la frustración no los esterilice. Esto ya lo vivimos en la Argentina. Cuando construimos castillos en el aire, viene el viento, sopla y el castillo se cae.
Entonces esterilizamos el segmento de los jóvenes. Me parece que esas son razones de la derrota electoral. Luego, por supuesto hay detalles como haber trabajado más en un barrio que en otro; la obra que habíamos hecho quizá haberla trabajado más. Pero en general me considero satisfecho.
-¿Qué piensa cuando escucha que sectores de la oposición destacan que tras su retiro de la intendencia, en el 2015, la suerte electoral de ellos puede cambiar para llegar a administrar el Municipio?
-En política no hay nada definitivo. Siempre hay alternativas y las decisiones se van tomando de acuerdo a cómo evoluciona la cuestión electoral, la cuestión política. Creo que en el año 2015 van a pasar muchas cosas en la política Argentina. También creo que cosas que han sido exitosas no van a volver a serlo. Estoy hablando en el orden nacional y provincial, razón por la cual nadie tiene que aventurarse a adivinar el 2015. Insisto, en política, salvo las cuestiones morales y éticas, las cosas no son definitivas.
-Hablaba de los jóvenes, del debilitamiento del Gobierno y de los cambios políticos en el 2015. ¿Qué observación hace de los momentos actuales de la coyuntura que se vive en materia política?
-Veo un escenario complejo. Y cuando digo complejo, digo también complicado. El Gobierno está cambiando el sentido de lo que ha sido el “relato” de aquellas posiciones en los que los capitales extranjeros eran parte de nuestra resignación de soberanía nacional, ahora están convocando a los capitales extranjeros porque si no, no hay petróleo, no hay divisa, no hay inversión, no hay aumento de la producción. Y esta es una de las razones que genera la inflación. También empieza a pejotizarse el justicialismo y empieza a tener un predominio más importante. Obviamente esto no es bueno. El peronismo ha sido esa corporación política que usufructuando las banderas de Perón y Evita ha generado una casta de dirigentes que en muchos casos han obtenido de la política más rédito económico que rédito político; y las primeras semanas tras los cambios que ha producido la Presidenta empiezan a agotarse. La expectativa que la sociedad le había otorgado al Jefe de Gabinete, comienza a transformarse en demanda. El acontecimiento de Córdoba ha sido un hecho que va a tener consecuencias serias y de hecho van a comenzar a expresarse otras cuestiones similares en el resto de otras provincias argentinas. Y en esto tendremos que exculpar al Jefe de Gabinete, pero es la cabeza que representa a la Presidenta. Todo indica que fue la Presidente quien impidió que la Gendarmería garantizara la seguridad de los ciudadanos cordobeses.
-Hay quienes sostienen, sobre todo desde las esferas del Gobierno, que estos movimientos policiales responden a intereses desestabilizadores. ¿Usted qué piensa?
-Siempre en estos casos hay activistas políticos, de derecha, de izquierda, oficialistas o contrarios al oficialismo; nunca se generan por actividades espontáneas. Pero si la Policía gana 4 mil pesos, hay derecho al reclamo, a la queja y esto debe ser anticipado y solucionado teniendo los recursos necesarios con el propósito de mejorar las condiciones salariales y de vida de quienes tienen que proteger nuestra seguridad.
-¿Qué lectura hace sobre la aparición de Sergio Massa en los primeros planos de la política nacional?
-Massa es una expresión que con mucha habilidad ha ocupado, primero un espacio neutro y luego fue trasladándose a una expresión mucho más opositora. Seguramente usufructuó un espacio que nosotros no supimos representar. De hecho en las seis provincias en que ganamos, los dirigentes de esa provincia eran la oposición. Y la sociedad, ya sea por hartazgo, o por necesidad de cambio, busca los líderes que están a mano para procesos de alternancia. Y nosotros no lo logramos en la provincia de Buenos Aires. De allí que Sergio Massa ocupó ese espacio con mucho éxito. Ahora, de allí proyectar esta fuerza provincial poco estructurada va a costar mucho nacionalizarla. En primer lugar porque los gobernadores en un sistema más unitario que federal, dependen del presupuesto nacional en gran parte; y los intendentes dependen de los fondos de los gobernadores. Es decir que en el 2015 no va a haber demasiadas novedades. Seguramente podrá haber adhesiones o no, más cerca del proceso electoral. Con lo cual creo que el escenario del oficialismo es un escenario compartimentado que habrá que ver cómo va evolucionando. Scioli ha dicho que tiene aspiraciones de ser presidente, el Gobierno también quiere instalar un candidato. Habrá que ver si Capitanich lo logra o no. El Gobierno tiene otros hombres para poder promover. De modo que es un escenario complejo desde el punto de vista de la oposición. Y para nosotros es una oportunidad en tanto y en cuanto consolidemos el Frente Progresista. Hay una firme decisión de trabajar en conjunto en ambas Cámaras. Seguramente habrá diferencias en cuestiones de otro tipo, pero en los temas importantes, como lo dijimos en la campaña electoral, el Frente Progresista no es una alternativa simplemente para un comicio, sino que ha llegado para quedarse y tiene vocación de poder.
-¿Por qué la oposición nunca logra, a pesar de ganar una elección legislativa, capitalizar los votos y traducirlos en la búsqueda del poder que quieren lograr?
-A la oposición le falta definir sus ejes de propuestas. La sociedad nos reclama un plan antiinflacionario, de seguridad, etcétera. Tenemos un tiempo corto y en mi caso personal voy a estar para trabajar en este orden. Hay que poner a tono las estructuras políticas y convocar a la intelectualidad. Son los técnicos quienes deben acercar los diagnósticos y las propuestas.
-¿Sigue pensado que el radicalismo está sumergido en un retroceso como partido tradicional?
-El radicalismo ha tenido un veranito en esta elección. Ha habido expresiones territoriales. Pero no significa que el partido Unión Cívica Radical tenga un punto de referencia en la sociedad. Hay una buena oportunidad, pero nuestros dirigentes deberán saber capturarla. Y eso quiere decir que el partido tiene que renovarse. Cuando uno encuesta, alrededor del 9 y el 10 por ciento dice adherir al radicalismo; en la misma encuesta hay un 25 por ciento que dice adherir al justicialismo o Frente para la Victoria, con lo cual el radicalismo ha perdido tensión social. Estoy hablando como partido, porque hay dirigentes que han tenido éxito. Lo que ocurre que la dirigencia partidaria tiene que aggiornarse y tenemos que ir por el poder real.
-Personalmente ¿cuál es la relación con sus pares? Muchos se preguntaban por qué no mostraban su figura en la campaña electoral.
-Son estrategias electorales. Lo entendieron así. Yo participo de un Frente y acepto las reglas de juego. No sé si podría haberle puesto más valor electoral. Podría haber transferido mi experiencia de gobierno que fue la razón por la cual integré la lista entre otras cosas. En cuanto a la relación es buena, es armónica. Estamos todos trabajando, por supuesto que siempre hay diferencias. Esta cuestión de la organización partidaria seguramente tendrá sus disensos. Hay quienes creemos que debemos cambiar el rumbo. Hoy el radicalismo es un partido de puertas adentros, y debe volver a salir a la calle y relacionarse con los sectores representativos de la sociedad.
-¿Sigue pensando o trabajando para llegar en algún momento a ser gobernador?
-Sí, aunque he bajado un tanto mis aspiraciones por una circunstancia personal que me ha tocado vivir recientemente. Hoy estoy mucho más dedicado a resolver esta cuestión que desde luego conmocionó a toda mi familia. Pero no depongo esta ambición. Que nos es desmedida. Siempre he dicho que voy a trabajar en este sentido. Hoy he cedido en las metas que me había impuesto, lo que no significa que ceda en el trabajo. Tenemos que tener a mediado de año un diagnóstico exacto de cuál es la situación de la Provincia. La Provincia no está bien. Y de ahí en más tenemos que elaborar las propuestas. Después habrá que ver a quién le toca representar esa propuesta electoral. En mi caso tengo experiencia de gestión. Pero la Provincia está dividida en dos. Una cosa es el Conurbano y otra cosa el interior del territorio. Por eso trabajaré mucho más en el Conurbano, a referenciarme, a vincularme.
-¿Seguirá trabajando con Cobos o teniéndolo como referente nacional?
-Sí, tengo muy buena relación con Julio Cobos y tengo decidido acompañarlo en su idea de ser candidato a presidente. Rescato dos temas. Después del resultado electoral en Mendoza, depone ser candidato a gobernador de Mendoza y creo que esto es un acto de generosidad; y luego está decisión y aspiración a ser candidato a presidente que también es una decisión dura porque impone un ritmo de trabajo, un acompañamiento. Creo que es una figura importante que nos va a ayudar mucho en la provincia de Buenos Aires. Si bien es una figura resistida para algunos, es sostenida en otros sectores sociales. Es la antípoda de esta política de división, de tensión social, de permanente crispación de la sociedad. Julio Cobos representa todo lo contrario. Julio Cobos tiene una profunda fe católica y quiere pacificar el país. Y no sobre que los más tienen pacifiquen a los que menos tienen, sino en términos de oportunidades para todo los argentinos.
-Ya que hace referencia a la pacificación, ¿qué opinión tiene sobre las políticas de derechos humanos sobre las que trabaja el Gobierno Nacional?
-Juan Pablo Feinmann en los diálogos con Néstor Kirchner describe el momento en que el ex presidente, hoy fallecido, resuelve convertir en uno de los grandes ejes de su gestión, la política de Derechos Humanos. No estaba en el libreto electoral. Quien revise la campaña de ese momento verá que no había una fuerte insinuación de que esto se iba a convertir en la historia. Su decisión fue posterior. Se escribió mucho sobre esto. En estos días estoy terminando de leer el libro de Fernández Meijide sobre lo que significó la violencia en la Argentina. Y Fernández Meijide dice: “Eran seres humanos”. Yo participó de ir revisando las violaciones a los derechos humanos. Afortunadamente ganó Alfonsín las elecciones del ’83 y no Luder, toda vez que Luder había convenido con las Fuerzas Armadas aquel pacto militar sindical que denunciaba Alfonsín. El respeto al auto amnistía que habían decretado los propios militares como había ocurrido en Chile, en Brasil y en Uruguay. Alfonsín no había convenido esto porque consideraba que debían pagar sus cuentas ante la Justicia. Y hoy que tanto se habla de actitudes destituyentes, Alfonsín sufrió 13 paros generales. Si eso no fue una actitud destituyente díganme que es. Lo claro es que debe cerrarse esta etapa y la propia Presidenta, creo que en algún momento lo dijo. Tiene que haber un proceso de cicatrización de la sociedad, pero que no significa la eliminación del dolor, ni desmerecer la memoria, ni dejar que la Justicia actúe, pero tiene que haber un proceso de pacificación en el país. Por eso decía que Cobos es la persona indicada para lograr esto en la Argentina.
-¿Qué piensa cuando escucha que sectores de la oposición destacan que tras su retiro de la intendencia, en el 2015, la suerte electoral de ellos puede cambiar para llegar a administrar el Municipio?
-En política no hay nada definitivo. Siempre hay alternativas y las decisiones se van tomando de acuerdo a cómo evoluciona la cuestión electoral, la cuestión política. Creo que en el año 2015 van a pasar muchas cosas en la política Argentina. También creo que cosas que han sido exitosas no van a volver a serlo. Estoy hablando en el orden nacional y provincial, razón por la cual nadie tiene que aventurarse a adivinar el 2015. Insisto, en política, salvo las cuestiones morales y éticas, las cosas no son definitivas.
-Hablaba de los jóvenes, del debilitamiento del Gobierno y de los cambios políticos en el 2015. ¿Qué observación hace de los momentos actuales de la coyuntura que se vive en materia política?
-Veo un escenario complejo. Y cuando digo complejo, digo también complicado. El Gobierno está cambiando el sentido de lo que ha sido el “relato” de aquellas posiciones en los que los capitales extranjeros eran parte de nuestra resignación de soberanía nacional, ahora están convocando a los capitales extranjeros porque si no, no hay petróleo, no hay divisa, no hay inversión, no hay aumento de la producción. Y esta es una de las razones que genera la inflación. También empieza a pejotizarse el justicialismo y empieza a tener un predominio más importante. Obviamente esto no es bueno. El peronismo ha sido esa corporación política que usufructuando las banderas de Perón y Evita ha generado una casta de dirigentes que en muchos casos han obtenido de la política más rédito económico que rédito político; y las primeras semanas tras los cambios que ha producido la Presidenta empiezan a agotarse. La expectativa que la sociedad le había otorgado al Jefe de Gabinete, comienza a transformarse en demanda. El acontecimiento de Córdoba ha sido un hecho que va a tener consecuencias serias.
-Hay quienes sostienen, sobre todo desde las esferas del Gobierno, que estos movimientos policiales responden a intereses desestabilizadores. ¿Usted qué piensa?
-Siempre en estos casos hay activistas políticos, de derecha, de izquierda, oficialistas o contrarios al oficialismo; nunca se generan por actividades espontáneas. Pero si la Policía gana 4 mil pesos, hay derecho al reclamo, a la queja y esto debe ser anticipado y solucionado teniendo los recursos necesarios con el propósito de mejorar las condiciones salariales y de vida de quienes tienen que proteger nuestra seguridad.
-¿Qué lectura hace sobre la aparición de Sergio Massa en los primeros planos de la política nacional?
-Massa es una expresión que con mucha habilidad ha ocupado, primero un espacio neutro y luego fue trasladándose a una expresión mucho más opositora. Seguramente usufructuó un espacio que nosotros no supimos representar. De allí que Sergio Massa ocupó ese espacio con mucho éxito. Ahora, de allí proyectar esta fuerza provincial poco estructurada va a costar mucho nacionalizarla. En primer lugar, porque los gobernadores en un sistema más unitario que federal, dependen del presupuesto nacional en gran parte; y los intendentes dependen de los fondos de los gobernadores. Es decir que en el 2015 no va a haber demasiadas novedades.
-¿Por qué la oposición nunca logra, a pesar de ganar una elección legislativa, capitalizar los votos y traducirlos en la búsqueda del poder que quieren lograr?
-A la oposición le falta definir sus ejes de propuestas. La sociedad nos reclama un plan antiinflacionario, de seguridad, etcétera. Tenemos un tiempo corto y en mi caso personal voy a estar para trabajar en este orden.
-¿Sigue pensado que el radicalismo está sumergido en un retroceso como partido tradicional?
-El radicalismo ha tenido un veranito en esta elección. Ha habido expresiones territoriales. Pero no significa que el partido Unión Cívica Radical tenga un punto de referencia en la sociedad. Hay una buena oportunidad, pero nuestros dirigentes deberán saber capturarla. Y eso quiere decir que el partido tiene que renovarse.
-Personalmente ¿cuál es la relación con sus pares? Muchos se preguntaban por qué no mostraban su figura en la campaña electoral.
-Son estrategias electorales. Lo entendieron así. Yo participo de un Frente y acepto las reglas de juego. No sé si podría haberle puesto más valor electoral. Podría haber transferido mi experiencia de gobierno que fue la razón por la cual integré la lista entre otras cosas. En cuanto a la relación es buena, es armónica. Estamos todos trabajando, por supuesto que siempre hay diferencias. Esta cuestión de la organización partidaria seguramente tendrá sus disensos. Hay quienes creemos que debemos cambiar el rumbo. Hoy el radicalismo es un partido de puertas adentro, y debe volver a salir a la calle y relacionarse con los sectores representativos de la sociedad.
-¿Seguirá trabajando con Cobos o teniéndolo como referente nacional?
-Sí, tengo muy buena relación con Julio Cobos y tengo decidido acompañarlo en su idea de ser candidato a presidente. Rescato dos temas. Después del resultado electoral en Mendoza, depone ser candidato a gobernador de Mendoza y creo que esto es un acto de generosidad; y luego está decisión y aspiración a ser candidato a presidente que también es una decisión dura porque impone un ritmo de trabajo, un acompañamiento. Creo que es una figura importante que nos va a ayudar mucho en la provincia de Buenos Aires. Si bien es una figura resistida para algunos, es sostenida en otros sectores sociales. Es la antípoda de esta política de división, de tensión social, de permanente crispación de la sociedad. Julio Cobos representa todo lo contrario. Julio Cobos tiene una profunda fe católica y quiere pacificar el país. Y no sobre que los más tienen pacifiquen a los que menos tienen, sino en términos de oportunidades para todos los argentinos.
-Ya que hace referencia a la pacificación, ¿qué opinión tiene sobre las políticas de derechos humanos sobre las que trabaja el Gobierno Nacional?
-Juan Pablo Feinmann en los diálogos con Néstor Kirchner describe el momento en que el ex presidente, hoy fallecido, resuelve convertir en uno de los grandes ejes de su gestión, la política de Derechos Humanos. No estaba en el libreto electoral. Quien revise la campaña de ese momento verá que no había una fuerte insinuación de que esto se iba a convertir en la historia. Su decisión fue posterior. Se escribió mucho sobre esto. En estos días estoy terminando de leer el libro de Fernández Meijide sobre lo que significó la violencia en la Argentina. Y Fernández Meijide dice: “Eran seres humanos”. Yo participo de ir revisando las violaciones a los derechos humanos. Afortunadamente ganó Alfonsín las elecciones del ’83 y no Luder, toda vez que Luder había convenido con las Fuerzas Armadas aquel pacto militar sindical que denunciaba Alfonsín. El respeto al auto amnistía que habían decretado los propios militares como había ocurrido en Chile, en Brasil y en Uruguay. Alfonsín no había convenido esto porque consideraba que debían pagar sus cuentas ante la Justicia. Y hoy que tanto se habla de actitudes destituyentes, Alfonsín sufrió 13 paros generales. Si eso no fue una actitud destituyente díganme que es.
Lo claro es que debe cerrarse esta etapa y la propia Presidenta, creo que en algún momento lo dijo. Tiene que haber un proceso de cicatrización de la sociedad, pero que no significa la eliminación del dolor, ni desmerecer la memoria, ni dejar que la Justicia actúe, pero tiene que haber un proceso de pacificación en el país. Por eso decía que Cobos es la persona indicada para lograr esto en la Argentina.
Ser gobernador
"Aunque he bajado un tanto mis aspiraciones por una circunstancia personal que me ha tocado vivir recientemente. Hoy estoy mucho más dedicado a resolver esta cuestión que desde luego conmocionó a toda mi familia. Pero no depongo esta ambición. Que no es desmedida. Siempre he dicho que voy a trabajar en este sentido. Hoy he cedido en las metas que me había impuesto, lo que no significa que ceda en el trabajo. Tenemos que tener a mediado de año un diagnóstico exacto de cuál es la situación de la Provincia. La Provincia no está bien. Y de ahí en más tenemos que elaborar las propuestas. Después habrá que ver a quién le toca representar esa propuesta electoral. En mi caso tengo experiencia de gestión. Pero la Provincia está dividida en dos. Una cosa es el Conurbano y otra cosa el interior del territorio. Por eso trabajaré mucho más en el Conurbano, a referenciarme, a vincularme".
FUENTE: SEMANARIO EL TIEMPO





