Cuando el Banco Integrado Departamental (BID), con sede central en Venado Tuerto, quebró en 1996, miles de argentinos perdieron sus ahorros. El cierre de la entidad fue considerado por muchos como una de las "estafas más grandes" de la época. Treinta años después, el ciclo parece no cerrarse y algunos de los damnificados continúan recibiendo cobros ínfimos de la liquidación.





